La Incomparable» es un apelativo que la industria musical chilena actual ya no se atrevería a poner a cualquier artista contemporánea. Por lo bajo, habría una disputa importante y un consenso difícil de alcanzar. Pero a Cecilia Pantoja Levi – cuyo primer nombre en verdad es Mireya-, le queda tan bien puesto como si fuera un traje a medida. Y es que nadie le diseñó ese traje: ella lo inventó. Por eso Cecilia «La Incomparable» es lo que es.

Aquí no hay doble lectura, porque es mucho más que un juicio de valor. Cecilia rompió todos los esquemas de lo que se entendía por artista en los años sesenta y no permitió que nada se interpusiera en su camino. Ni menos se dejó amilanar por aquellos que la criticaron. Construyó un concepto nuevo de hacer música en un Chile y, cuando algunos esperaban ver mujeres delicadas y sumisas, ella les devolvió su beso de taquito.

El fenómeno tras el surgimiento de Cecilia La Incomparable, la posicionó como un ícono más allá de lo musical, siendo un referente desfachatado y provocador que conquistó generaciones. Su éxito era medible más allá de las ventas y conciertos llenos. Su éxito tenía pinta de pelo corto y jeans ajustados, visionaria y adelantada a su época. Y aunque el devenir del tiempo la tuvo a veces tan abajo como también en la cúspide, sigue siendo una de las figuras más trascendentes de nuestra cultura popular, si no la más.

Conversamos de esto, de su carrera, de su imagen como símbolo feminista y del presente de Chile, en una entrevista que amablemente concedió a La Máquina, en un diálogo telefónico realmente agradable.

Podría pensarse con mucha facilidad que al otro lado de la línea hay una mujer un poco agotada ya por tantos años de carrera y bohemia en el cuerpo, acostumbrada a las preguntas repetitivas y a tener que rebuscar entre algunos recuerdos viejos cuando le hablamos de una “época dorada”. Sin embargo, atiende cálida y cariñosa y es ella quien pregunta con genuino interés por mi salud y mi familia, aun sin conocer siquiera a quién está del otro lado del teléfono.

➖Ella comenta que sigue “encuevada”.

“Sobre todo a la edad mía, me puedo contagiar muy luego”, reafirma La Incomparable.

–¿Qué le parece que generaciones tan contemporáneas conozcan a la imagen de Cecilia La Incomparable y sigan escuchando su música y disfrutando de ella?

Eso me enorgullece harto. Dejar un legado en vida es maravilloso. Es muy satisfactorio. Me da cosa, un poquito. Me da alegría y emoción también. – hace una pausa y se emociona realmente al teléfono -. Mucha emoción. Hay tanto camino que yo he recorrido, que… ¡olvídate!

–Qué bonito eso. ¿Está al tanto que en el programa Yo Soy, de Chilevisión, había una participante muy joven, Yarella Roldán, que fue a imitarla y canta muy parecido y le admira muchísimo?

Sí, sí. Muy bien, muy bien lo hizo, tiene una voz preciosa. Que siga adelante perseverando y que ahora alguien la guíe, para que tenga una voz propia. Porque imitando…bueno, ¡tienen que pasar unos buenos años más para que cuando yo no esté, lo puedan hacer! – se ríe-. ¿Cierto? No es que yo me moleste, no. Me da alegría y le doy infinitas gracias por hacerlo, pero para ella si elige seguir cantando…tiene que hacerlo. Es importante

➖Edad de oro de Cecilia La Incomparable

–En la época en que usted salió a la luz como artista no se hablaba para nada del «empoderamiento femenino» ni se usaban conceptos similares. Sin embargo, marcó un referente siendo una mujer y artista tremendamente transgresora en muchos aspectos. ¿Se siente identificada cuando se habló de su persona como una suerte de símbolo de emancipación femenina?

Mira, me siento halagada. Vivan las mujeres, ¡vivan las mujeres! El impulso que tienen todas ellas. No dejando de lado la fuerza del hombre. El hombre es fuerza; lo nivelamos en inteligencia. Y eso es un poco más. Pero todo sirve. La mujer ya es libre, ¿cómo te dijera?, de poder expresarse, de actuar como cualquier ser humano. ¡Y obvio!

También reflexiona: La mujer tiene que tener sus cosas propias, sus derechos propios. Sobre todo el dinero, tienen que subir los sueldos. Tiene que ser parejo. Parecido. Porque lo de ahora es un machismo. Es un machismo tonto.

Quizás esa imagen que proyectó como Cecilia La Incomparable es la que sigue conquistando a las generaciones más nuevas, que no solamente adhieren a su música, sino más bien con esta imagen de referente¿No lo cree?

Sí, yo lo agradezco también, por haber llegado a las mujeres de Chile. Porque las apoyo, las admiro. Y que sigan adelante, hinchando, porque este país es de “hinchazones”. Si tú no pegas fuerte, no te entienden. Y ni te hablo de política porque no me interesa. Yo soy chilena, sin ningún lado ni color político. Pero no me gustan los abusos, en cualquier rama. Nunca me han gustado los abusos.

¿Qué piensa de no haber ganado el Premio Nacional de las Artes de este año, a pesar de haber sido candidateada por La Matria por los mismos argumentos que mencionaba más arriba y de la escasísima cantidad de mujeres que ha logrado obtener ese premio desde su creación?

No tengo idea, esa es cosa del jurado o de quienes deciden o postulan, o no sé quién. O quien define ese premio, ¿quién lo hace? – pregunta -. Pero igual, las doce mil firmas que se juntaron…claro pues…las doce mil firmas que se juntaron para postularme, yo agradezco todo eso. Les doy mi corazón a todos ustedes, de verdad. A todos ¡una maravilla! Y bueno, ¡será para otra vez!

Añade: «Yo tengo el Premio Nacional de la Música Popular, que me dio la señora (Michelle) Bachelet y que fue por el Ministerio (de las Culturas). Y eso me gustó. Fue poder sentir un sabor bueno para mi vida, claramente. Ser reconocida en algún gobierno» – se ríe-.

Hablando de eso y períodos históricos, después de esa época dorada de su carrera vino todo el período de la dictadura y también una fase artística suya mucho más discreta, donde se movía en otro tipo de circuitos nocturnos y no en los más masivos, como sí ocurrió con otros artistas. ¿Cómo recuerda este período y qué fue lo más complejo?

Mira, fue de mucha impotencia. Mucha impotencia, pero me sirvió también para ser pionera en muchas cosas. Por ejemplo, actuar en las boites, en los cabarets que les llamaban, en los centros nocturnos. ¡Y que todavía yo voy! Antes de enfermarme yo iba a los casinos, a club nocturnos, a discotheques. Pero al final esto venía de antes, antes del golpe de estado.

Recuerda: «Cuando yo llegué a México el año ’70, me tocó actuar en “La Fuente”, allá que es un cabaret, pero de primera. Yo estaba pero bien compungida porque yo llegué con toda la experiencia de los viajes y de las giras y nada más. Y no tenía la experiencia de actuar en boites, en cabarets. Entonces cuando llegué acá, dije: “voy a actuar en boites”. Y empecé por la “Taberna Capri”, que estuvo muchos años al nivel de adultos. ¿La conoces? Pregúntale a tus papás (risas). Muy bonita, en un subterráneo. Y así fue; fui abriendo nuevos trabajos. Si no los artistas no habríamos tenido dónde actuar, po’. Y sin querer abrí esa fuente de trabajo. Y sin querer queriendo, ahí».

¿Diría que fue el momento más complejo en su carrera musical? Si no, ¿hubo alguno que fuera más complejo?

Nos quedábamos en toque de queda y actué también en estado de sitio. Eso sí que no es broma. Y bueno tuve experiencias que son riquísimas.

Se detiene un momento y agrega: «Y realmente no quiero comentar nada de esto…todavía. Por el libro que está escribiendo la Yasmín Bau – su representante- con Vanessa Müller. Están escribiendo memorias mías, biografía. Quieren hacer una película, una telenovela que la tienen hecha ya. Se llama “Bravura Plateada”. Y bien satisfecha con eso que se armó, esas cosas que están gestionándose alrededor mío».

Nos quedábamos en toque de queda y actué también en estado de sitio. Eso sí que no es broma. Y bueno tuve experiencias que son riquísimas.

Se detiene un momento y agrega: «Y realmente no quiero comentar nada de esto…todavía. Por el libro que está escribiendo la Yasmín Bau – su representante- con Vanessa Müller. Están escribiendo memorias mías, biografía. Quieren hacer una película, una telenovela que la tienen hecha ya. Se llama “Bravura Plateada”. Y bien satisfecha con eso que se armó, esas cosas que están gestionándose alrededor mío».

 

Música chilena actual

¿Qué le genera la música chilena actual y todos estos estilos mucho más “urbanos” como el trap y el reggaetón? Donde la calidad vocal pierde protagonismo y se enfoca mucho más en el ritmo, la música y efectos especiales, algo totalmente opuesto a la música de antes…

Había que tener voz. Pero sí…siempre lo voy a decir: los artistas de hoy en día tienen que ver con sus tonalidades, que necesitan para componer una canción. Los compositores tienen que trabajar con el artista y cómo quiere interpretar su tema; que tenga una tonalidad específica, que le venga, que transmita y todo lo demás.

Cecilia La Incomparable sobre atreverse a incursionar en estilos actuales comenta: «Yo participé en un trap, con Mariel Mariel. Ella hizo el trap “Sacar Los Tambores”. ¡Me gustó! Muy bonito, me encanta compartir con la gente joven. Me encanta que los cantantes tengan su idea y me pidan que les surgiera algo, algún consejo. Ningún problema».

Eso es una buena pregunta también, qué les podría aconsejar a los artistas nuevos, en un país donde es tan difícil emerger y hacer música independiente y donde a veces toca ir a buscar oportunidades afuera…

Que se hagan guiar. Que vayan a grabar un disco, no significa que vayan a decir “grabé un disco” y listo. ¡No! El asunto es que sean guiados, para que el disco pegue, digamos. Que se metan en todos los medios. Y los dirijan, inclusive en cómo actuar.

Contingencia en el país

Sé que no le gusta hablar de política, pero dado el momento que estamos viviendo en el país con la futura nueva Constitución, ¿qué deuda hay con las artes y qué debería procurar el gobierno para potenciar este sector, que siempre ha estado desprotegido?

Abandonado total. Yo digo que si no hay arte en un país, el país no surge. Eso es lo que digo. Y estos señores tienen que ver su Congreso, su Cámara de Diputados, su cámara de senadores y el presidente. Nada más. Y sus pertinentes asesores.

Si le ofrecieran ser constituyente. ¿Le gustaría serlo, o quién?

No – se ríe-. ¡Pastelero a tus pasteles! Y no conozco las ideas de otros artistas, políticamente hablando. No me quiero meter en eso, ni dar mi opinión.

¿Tiene alguna meta pendiente con la música? ¿algún sueño que faltó cumplir? ¿algo que vaya a hacer próximamente?

Estoy preparando un single. Un CD. Lo estoy preparando con varios artistas contemporáneos, chilenos jóvenes. Postulamos al Fondart, para ver la posibilidad de grabarlo el próximo año. Así que estamos en espera.

¡Qué bueno! ¿Podría adelantar un poco de esto?

¡Va a ser sorpresa! – finaliza en tono misterioso.

(Fuente: Lamaquinamedio.com)