Por el Profesor Rolando Saavedra.

El COVID 19 ha dejado en evidencia la presencia del VIRUS DE LA PORFÍA, muy arraigado en quienes se lo han autoinoculado gratuita e irresponsablemente, desde mucho antes que esta pandemia llegara a nuestra lejana nación. Los poseedores de este virus de actitud, suelen manifestar en abuso, ostentación y desprecio hacia los demás.

Es tan profundo el efecto del virus de la porfía, que los convence de ser dueños de super poderes de privilegios (sociales, financieros, delictuales, académicos, políticos y hasta religiosos) para desafiar normativas de positivas convivencia social. A ellos nadie debiera osar decirles lo que deben o no deben hacer, ya que su ego de superioridad está muy por encima de todos los demás.

Está muy arraigada, en determinadas y reconocibles personas, la contumacia para infringir normas establecidas y su desprecio deliberado por las leyes, al considerar que ellas atentan contra su libertad (concepto que definen a su propia conveniencia). Su lema pareciera ser “Las leyes son para infringirlas”, pero vaya que se sienten ofendidos cuando otros infringen las leyes con ellos, ahí apelan a todos sus derechos.

Cuando en todas las voces, y hasta en canciones, se nos dice QUÉDATE EN CASA, ellos y ellas hacen caso omiso y parten de vacaciones, no tanto porque las necesiten o merezcan, sino especialmente para tener la oportunidad de ostentar en el lugar en que se encuentran y a través de las redes sociales informar de su ubicación y situación de privilegio y el haber tenido la valentía y osadía de infringir la norma establecida. Ello también es velada forma de burlarse de quienes, por obediencia y seguridad, estamos resistiendo el asedio del COVID-19, en nuestros hogares.

Los científicos, más temprano que tarde (es esperar), encontraran cura para combatir el COVID 19, sin embargo es utópico pensar que el virus de la porfía se pueda erradicar, ya que quienes lo disfrutan se creen inmortales, y para nada les interesa la mortalidad de los demás.

Por lo visto tenemos que cuidarnos de dos virus, hasta nuevo aviso, por ahora.

ROMÁN VILLEG.